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TURULATOS PARA SIEMPRE, COMO CONSEGUIRLO

Los Turulatos están fabricados con metacrilato y pintados y montados a mano para que brillen sus colores y reflejos. Pero, ¡Cuidado! No son a prueba de roturas y se pueden rallar.

Sabemos que aprecias tus Turulatos y para que luzcan siempre como nuevos sólo necesitan unos cuidados elementales.

Pintamos y coloreamos cada Turulato a mano, con todo nuestro cariño. Éste trabajo artesanal se aprecia en los detalles del trabajo manual, que hace único cada ejemplar; los Turulatos se parecen, pero nunca son exactamente iguales. Con todo el amor y trabajo que ponemos en cada Turulato, esperamos que tú los aprecies y queremos que te duren muuuuuchos años. Conseguirlo es muy fácil y sencillo.

El material principal de tus Turulatos es el metacrilato que hace relucir sus vivos colores y reflejos característicos, pero este material tiene riesgo de rallarse así que, un poquito de cuidado con lo que hacemos con nuestros Turulatos ¿vale? A fin de que puedas mantenerlos tan brillantes y fantásticos como el primer día sólo hay que tener en cuenta unos pequeños detalles elementales y de sentido común (si eres una Turulata de verdad, mejor que los leas, por si acaso).

Si estás leyendo esto, ya eres una de nosotras (¡bienvenida a la comunidad!) Como una auténtica Turulata seguro que se te caen cosas o se quedan por cualquier sitio, pero nunca lo hagas con tus Turulatos, se rompen si se caen (de verdad que sí, como muchas otras cosas) y ten mucho cuidado de no dejarlos en un sitio en el que se puedan rallar o estropear.

GUARDA BIEN TUS TURULATOS


Lo lógico es que los pendientes se guarden en un joyero con departamentos. Aunque las Turulatas no tienen por qué ser lógicas, puede que no tengas joyero o incluso quieras utilizar tu colección de Turulatos como accesorio de decoración. En cualquier caso, puedes guardarlos donde y como quieras siempre y cuando tengas en cuenta EVITAR:



  1. FUENTES DE CALOR: Sol directo, calefactores, radiadores, almohadillas eléctricas, los fuegos de la cocina, parrillas y barbacoas, hornos de convección, de aire o de vapor. En fin, más o menos ya habéis pillado la idea ¿no?

  2. HUMEDAD: Si te gustan las duchas o baños prolongados (eres una Turulata, seguro que sí te gustan) no te lleves tus Turulatos contigo al baño ni los guardes ahí, la humedad les gusta tanto como a los cactus.

  3. RALLARLOS: no queremos ser pesadas, pero sabemos que eres como nosotras, sea donde sea que los guardes, asegúrate que no entrarán en contacto con cualquier cosa que pueda rallarlos: una caja con bisutería suelta (el clásico de toda Turulata), ese cajón en el que guardas todo lo que no sabes dónde meterlo o el departamento “desastre” del bolso (sí, sabemos que los tienes), y sitios similares.


LIMPIEZA


La limpieza es muy fácil de hacer y recordar: frotas tus Turulatos con un algodón humedecido con agua o un paño seco de limpiar gafas. Punto.


NO, NUNCA, JAMAS, DE NINGUN MODO, EN ABSOLUTO, NO ES NO, uses cepillos, servilletas o pañuelos de papel ni esponjas, todos ellos son los malos de la película y lo único que quieren es arañar y rallar tus Turulatos. No les dejes y protege tus Turulatos del “mal”.


Si has sufrido la desgracia de manchar tus Turulatos de “a saber qué” (no queremos presuponer donde metes tus orejitas) usa un algodón rociado con alcohol (el del botiquín, no el del bar…). OJO, si tu Turulato tiene un grabado no pases el algodón por esa zona o lo perderías para siempre.


Por cierto, ¿necesitas que te recordemos que frotes suavemente cuando los limpies? Creemos que no, así que no te lo diremos. Tampoco te diremos que no deberías usar disolventes, lejía, salfumán, amoníaco, ni cualquier otro producto aparte del agua o del alcohol. Estás Turulata perdida pero no estás tonta, así que tampoco necesitas que lo recalquemos. Con todo esto ya estás preparada para usar tus pendientes durante mucho tiempo, es así de fácil cuidar tus Turulatos. Esperamos que estos sencillos consejos te permitan disfrutar de ellos durante años, todos han salido de nuestras manos y todos ellos son como nuestros niños mimados, así que esperamos que tú también los mimes y los trates con el mismo cariño con el que los hemos creado.

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